septiembre 13, 2019

Medicina estética

Hoy en día estamos viviendo una auténtica revolución en cuanto a la medicina estética. Esta rama de la medicina, se centra en el empleo de diversos fármacos y productos para, generalmente, frenar los efectos del envejecimiento o revertirlos incluso.

Con la mejora de estos productos y de sus efectos, la medicina estética (ME), empieza a ganar terreno a todo aquello que antes se hacía a golpe de bisturí.

La primera función de la ME es, y debe ser, la prevención de aquellos rasgos normales y fisiológicos que ocurren con la vejez. Siempre entendiendo que es un paso inevitable y que los gestos que ayudan a mitigarlo debén dar una impresión siempre natural. Soy partidario de una estética Apolínea, que se basa en cambios proporcionados y naturales, sutiles. Considero que la verdadera belleza es la que se percibe de una forma delicada y natural. Sin llegar a adivinar que es lo que la produce, pero sabiendo que hay algo distino. Con la prevención, y gracia sa un amplio conocimiento de los procesos que los producen, pretendemos evitar la parición de arrugas, hidratar la piel, otorgar volumen.

La segunda función de la ME es la de corrección de y neutralización de esas huellas de la edad. Con esta rama pretendemos reponer aquello que comienza a faltar, como es la elasticidad de los tejidos, el volumen, reposicionar estructuras.

Generalmente en la medicina estética se emplean mecanismos nada o muy poco invasivos, como son cremas, injectables o fillers, Toxina botulínica para disminuir la acción de determinados músculos, hilos tensores para recolocar y reestrucurar de nuevo la anatomía facial.